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Mostrando las entradas etiquetadas como cosas que pasan

Un último día

Era sábado y desperté a las 6:30 a.m. a pesar de haberme dormido tres horas antes por hacer las maletas. Lo primero que hice fue tomar el celular y buscar el código de eso que estaba esperando, internet me dijo que el paquete había sido entregado el día anterior y me asusté pensando en que quizá cayó en manos equivocadas. Salté de la cama, me duché, me vestí lo más rápido que pude y llegué a la recepción del hotel a preguntar por mi paquete. Cuando me dijeron que sí, que había llegado el día anterior pero que no habían podido subirlo al cuarto, tuve que contenerme para no saltar de alegría. Me entregaron la caja y corrí al cuarto para abrirlo, rompí como pude las envolturas y lo vi. Estaba en su caja especial, ese tipo de caja que antes me esperaba cada fin de semana, y cuando lo vi ahí como frágil por no tener todas sus partes, tuve que contener las lágrimas de alegría. Siempre he pensado que las cosas buenas que me han pasado han tenido que ver más con mi suerte que con una recompens...

Un ángel está de cumpleaños

La primera vez que te vi, tenía 13 años. Vi tu silueta en el escenario tocando el saxo ( ¿era Strongers in the night o Feeling?), moviéndose poquito, como en trance, y me quedé impresionada. No sabía que ese Fito del que mis amigas hablaban siempre (y que me caía espeso de tanto escuchar su nombre) era el Adolfo Pachamango Pachamango que había anunciado un profesor en el escenario. Ese día empecé a admirarte, y dejé de escuchar con fastidio los comentarios de nuestras amigas en común. Tiempo después yo empecé a tocar el clarinete y como eras algo así como el sensei de la familia de clarinetes, te empecé a ver seguido. En ese tiempo no te conocí mucho, eras callado pero siempre dispuesto a ayudar a otras personas, siempre caminabas como si fueras procesando ideas, eras de las personas de confianza del profesor, y como a veces no nos hacías caso yo también te ignoraba un poco. No recuerdo muy bien cómo empezó nuestra amistad, creo que a finales de cuarto año me di cuenta de que solo ...

Carta a Toby

Querido Toby, Quiero pedirte disculpas porque esta semana ha ocurrido algo que sabía te perturbaría. El lunes me viste despertar más temprano que de costumbre (antes de que vayas tú a despertarme), pero solo atinaste a moverme la cola cuando me viste salir en pijama pensando quizá que ahora me despertaba más temprano para llegar por fin temprano al trabajo. Pero las alarmas en tu cabecita perruna se activaron cuando notaste que no salía con sastre y mi cartera de trabajo sino que estaba en ropa deportiva y zapatillas, saltaste de alegría porque con esa misma ropa salíamos antes al parque donde te encargabas de sabotear mis ganas de hacer ejercicios a punta de mordiscos y empujones, pero yo te dije que ahora no, no Toby, no ibas a salir.  Me reclamaste como de costumbre, hiciste un escándalo que estoy segura despertó a toda la cuadra y al final lograste salir gracias a que no tengo tanta fuerza como tú. Tuve que despistarte; en medio de tu algarabía saliste corriendo pensan...

Ya soy grande

Ayer fui a la presentaciòn de los juegos florales en el colegio de mi hermana. Niñitos de todas las edades se preparaban para declamar, cantar, bailar, tocar algún instrumento, etc. El primer número de la tarde fue el de un niño de 6 años que subió al escenario muy seguro de saco y corbata, se presentó y recitó la poesía que trascribo a continuación: Cuando seas grande podrás ser todo lo que quieras – dice el abuelo – abogado, arquitecto, doctor, pintor, poeta o escritor. Cuando crezcas serás más alto- dice mamá - serás fuerte, más sabio y aún más inteligente. Cuando seas mayor –dice papá – serás respetable, serio, honorable, serás un adulto de palabra, responsable, muy confiable. Pero yo se algo que ellos no, algo importante, relevante, que dejaron olvidado entre calcetines sin zurcir, sus tazas de café y las cuentas por pagar. ¡YO YA SOY GRANDE!  ¡Ya soy alguien! Sé hablar con los animales, soy confidente de las estrellas, ya soy un artista, también científico, ya soy poe...

Se me perdió otra vez

Señoras y señores: se me perdió el celular, OTRA VEZ.  Si hay un defecto que me define es seguramente el de ser despistada, olvidadiza y muchas veces descuidada. He perdido un gran número de cosas a lo largo de mis 21 años, yo sé que todos en algún momento hemos perdido u olvidado algo pero lo mío ya parece una patología. Mi madre cansada de escuchar siempre todas las cosas que he perdido me dijo alguna vez: ¿Por qué no te pierdes tú de una vez? Aquellos que recién me conocen normalmente me dan palabras de aliento y consolación cuando son testigos de alguna pérdida, pero de aquellos que ya han compartido lo suficiente conmigo como para darse cuenta de mi problema normalmente recibo recriminaciones, sermones, mentadas de madre, etc. Muchas veces he tenido la impresión de que compro cosas exclusivamente para los asaltantes ocasionales que me tocan o para regalarlo a alguien con buena estrella para encontrar las cosas que dejo por ahí. Tengo una lista interminable de cos...

De cómo llegué a una comisaría....

Salí yo del cine un día de semana y fui al paradero a tomar un carro para llegar a mi casa. Como siempre, sabes que te enfrentarás a un mal tráfico, a ir parada/colgada, a que te trate mal el cobrador, etc., pero nada me preparaba para lo que me pasaría esta vez. Llegué a la avenida y me encontré a un bus vacío para mi ruta y a su wachiturro amable cobrador llamando gente en la esquina :" Un sol cincuenta, un sol cincuenta, nos vamos directo. Un sol cincuenta, estoy avisando" El pasaje normal es de un sol veinte pero yo quería ir sentada y 30 céntimos más me pareció que no era la gran cosa. El carro pasó la esquina ya con los asientos copados y el eficiente cobrador empezó su tarea, pero oh sorpresa la primera pasajera decidió que no iba a pagarle un sol cincuenta sino solo un sol porque ella tenía su carnet de medio pasaje y nadie le quitaba sus derechos de estudiante, ahí empezó todo. El cobrador ofuscado ante la rotunda negativa amenazó con bajarla del bus y luego c...

Cerrando capítulos I

Cerrar una etapa no es sencillo pero es algo que nos sobrepasa y no tenemos mas elección que despedirnos del camino que ahora ya no lleva ningún lado para tomar otro que tendrá sus propias aventuras y desventuras y que al final seguro también dejaremos para empezar otro. Es un ciclo natural cerrar capítulos para empezar a escribir uno nuevo, lo importante de los capítulos anteriores es que te dejan personajes e historias que perdurarán a través del libro o que te dejan la suficiente experiencia como para escribir cada vez mejor. Y todo esto viene de que cerré el sábado de manera simbólica una etapa más en mi vida.  Egresé de la carrera de economía en diciembre del año pasado, en medio de correr entre el trabajo y los cursos, la tesis para el bachillerato (sino medio año más y ya no daba pero ni una semana más), durmiendo poco, tragando todo lo que mi ansiedad me dictara #malditocerebrogordo y escapando de las clases para ir a comer y tomar alguito "ahora que ya se nos acaba...

¡No voy a llorar!

"oeoeoeoe" Algunos amigos suelen saludarme así por el chat pero esta vez fue ESE amigo. No, no confundan. No es mi ex, ni mi amigo con derechos ni nada por el estilo, es alguien que por razones del destino se alejó de mí y tuve que aceptarlo. Tampoco es que hayan pasado aaaaaaaaaños sin vernos ni hablarnos pero unos cuantos meses bastan para sentir la ausencia de alguien a quien quieres. Y aquí estamos después de unos meses mirando las bolitas que te indican que tu contacto está en línea y pensando cuándo se dignará en hablarte cada vez que la ves encenderse,.preguntándote si después de un tiempo le importará aún hablarte, parando la oreja cada vez que un amigo en común comenta algo sobre él, etc... ¡por fin me habló! y por eso el título de esta entrada, estoy emocionada a tal punto que lloraría pero no lo haré por esas cosas que el "código de conducta en el trabajo" te aconsejan y porque no soy tan dramática (se supone). Sí, este tipo de reencuentros me han emo...